Había un soñador que hablaba en silencio
con la luna colgada en su soledad,
le contaba sus miedos, sus dudas,
sus ganas eternas de volar.
La luna, paciente y distante,
lo escuchaba sin nunca juzgar,
reflejando en su brillo callado
todo lo que él no podía nombrar.
Él soñaba tocar su luz fría,
abrazarla y dejar de caer,
pero entendió, entre noches largas,
que hay sueños que nacen… sin ser.
Aun así, cada noche volvía,
con el alma dispuesta a intentar,
porque hay amores imposibles
que enseñan simplemente a soñar.
¿Eres tú también un soñador? ¿Has sentido la caricia de la luna en tus sueños? Comparte tus pensamientos en los comentarios. ¡Hagamos de este blog un rincón mágico donde los soñadores se encuentren! ✨🌙

Hola Junior! La verdad es que, si soy algo soñadora. Lo de la música a todo volumen no va conmigo, pongo música para escucharla mas bien suave.
ResponderEliminarSaluditos.