En medio del desierto nace una flor,
sin promesas, sin sombra, sin razón.
El sol la hiere, la arena la cubre,
pero insiste en latir sin explicación.
Si la vida es justa —dicen algunos—,
debería premiar lo que duele resistir,
pero hay flores que nacen sin testigos,
y aun así deciden existir.
Quizás no es justicia lo que buscamos,
sino un motivo para no desistir,
como esa flor que en lo imposible
encuentra su forma de vivir.
— Naufrago Escritor
Y tú… cuando la vida te deje sin agua, sin luz y sin esperanza,
¿tendrás el valor de florecer… o dejarás que el desierto te venza?

